Emocionalidad y Relaciones Personales

martes, 24 de enero de 2017

Los participantes de una relación (familiar, laboral, circunstancial, etc) precisan equilibrio_emocional_crisismadurar su “emocionalidad” si desean profundizarla y/o sanarla. A menudo las personas están llenas de “ego herido” con lo cual la comunicación se hace difícil y no se pasa más allá de viles reproches y culpas que impiden el crecimiento conjunto.

Superar las emociones es vencerse a sí mismo (vencer al “yo”) y esa es la primer puerta que abre a una relación madura.

La madurez -en cualquier tipo de relación- es un proceso individual que cada uno debe hacer sobrepasándose a sí mismo, aprendiendo a conocer de Qué se tratan las emociones para desde ahí, modularlas. Los programas emocionales son muy fuertes y si no se está atento, ellos manejan todas las situaciones. Es necesario e imprescindible cada uno coloque sus emociones en el lugar correcto para no enturbiar diálogos, situaciones, momentos… etc. E incluso para no malograr la relación.

Cuando la mente se encuentra dolida en su ego (por la razón argumental que sea), no puede abordar con madurez ninguna situación y las conversaciones se vuelven un bucle del que no puede salirse y menos aún atender un conflicto que desee solucionarse. La suceptibilidad y la sensibilidad a flor de piel carecen de madurez para que una relación pueda profundizarse, avanzar y crecer en unidad.

Modular las Emociones:

El ser humano puede contar con una muy buena y sólida educación familiar y académica, pero no está incluido en ellas el conocimiento y manejo de sus emociones para convivir con todos los otros que tampoco han aprendido estas artes.

El camino de la Educación Emocional debería comenzar en la infancia y como estamos lejos de ello, no tiene ningún objetivo potable “llorar sobre la leche derramada”, sino más bien dirigirnos hacia el conocimiento y entendimiento individual y personal de las mismas para tener Libertad Emocional y no lo contrario: ser esclavos de sentimientos grabados que se repiten robóticamente sin que encontremos el Botón de Off.

El estado emocional está íntimamente vinculado con la autoestima personal e influye poderosamente en cada una de nuestras relaciones con lo cual quien no se controla a si mismo, tendrá que vérselas además con la emocionalidad del “otro” con quien se encuentre.

Las emociones son parte de un programa mental automático que funciona perfectamente en acción/reacción lo cual es sumamente desfavorable para las relaciones humanas. Por ello Quien aprende su “modus operandi”, las sabe regular, atenuar e incluso eliminar (sobre todo las más dañinas) y Quien desea aprender esto está yendo más allá de sí mismo, más allá del ego (yo) o sea es un héroe. Un Héroe de su propia mente.

Este aprendizaje -como todo lo que se aprende- precisa de una práctica in situ de aplicación permanente en la vida cotidiana, debido al sólido programa que los sentimientos conforman.

La humanidad precisa y pide a gritos adquirir este talento para la convivencia sana y feliz de toda relación.

Ser alguien “equilibrado” es –en la mayoría de las personas- algo a lograr, no se trae. La capacidad de modular nuestras emociones puede aprenderse siempre que estemos dispuestos. No hay algunos que puedan lograrlo y otros que no. Se logra si se quiere, si se tiene un férreo deseo de superación de uno mismo. 

ALICIA ORFILA  –  www.aliciaorfila.com.ar

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